CARMEN HERNÁNDEZ. Alcaldesa de Telde

Jinámar, entre todas y todos.

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En numerosas ocasiones, las muchas cosas positivas que genera el barrio de Jinámar quedan ocultas, o al menos relegadas, ante las malas noticias que ocupan un mayor espacio en los medios de comunicación. El esfuerzo y la honradez de la inmensa mayoría de sus habitantes, el compromiso social de muchas personas y colectivos que ayudan desinteresadamente a quienes lo necesitan, un actividad deportiva y cultural con tradición reconocida, una fiesta que sienten como propia una gran parte de los grancanarios, una ubicación geográfica privilegiada… Indudablemente el Valle es un sitio vivo, lleno de realidades y potencialidades.

Pero no es menos cierto que, desde hace ya muchos años, los hombres y mujeres de Jinámar atraviesan dificultades en su día a día. Realmente, desde los comienzos del barrio. La situación socio-económica tiene que cambiar, tras demasiado tiempo en el que las administraciones públicas han actuado de manera insuficiente y deslavazada.

Por eso este Plan para Jinámar, por eso un periodo de una década y por eso una ficha financiera adecuada. El respaldo institucional de todos los niveles de la Administración no se había dado nunca de manera conjunta -en 2017, por primera vez en la historia, los Presupuestos Generales del Estado recogen un epígrafe con el nombre de Jinámar, llevando aparejados 3,5 millones- por lo que entre todos y todas tenemos la obligación de dar, sin más dilación y de una vez por todas, las respuestas que Jinámar demanda.

Hay más circunstancias que distinguen a este Plan de Jinámar de anteriores iniciativas. Por un lado, su carácter integral. No se implementarán acciones a modo de parches, sino que el proyecto se desarrollará mirando la realidad de Jinámar desde un punto de vista global, atendiendo a las personas y a las infraestructuras desde un concepto general  y aglutinador, no desde departamentos estanco.

Pero lo que realmente diferencia al Plan de Integral de Jinámar es que lo harán realidad las vecinas y los vecinos junto con las ONG y los distintos colectivos sociales de la mano del Ayuntamiento, y contando con la participación  del Cabildo de Gran Canaria, del Gobierno de Canarias y del Gobierno del España. Los recursos públicos necesitan de la participación y de las decisiones de la ciudadanía como única manera de garantizar el éxito del proyecto, del que se irán evaluando los resultados periódicamente.

De verdad, sin artificios ni atajos, es el momento de que Jinámar avance. Es la hora de cumplir con el objetivo real de este Plan: mejorar sustancialmente la vida de los habitantes de Jinámar.