SARUCA CALIXTO

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    Madre, mujer, limpiadora, ama de casa y presidenta del C.D. Vallinamar. Esta vecina lleva más de 40 años en Jinámar inculcando valores a los jóvenes y convirtiendo, el equipo que preside, en un gran familia.

     

    “Hola, soy Saruca y soy de Jinámar.
    Llegué a Jinámar hace 42 años. Tengo cinco hijos. Tengo seis nietos. Y me siento orgullosa de haber formado a mi pequeña familia y a mi gran familia deportiva.
    Se me conoce por Saruca la del campo fútbol. Yo me convertí en presidenta del Vallinamar en el año 2003, por una casualidad. Yo era mujer, limpiadora, era madre de casa. Yo lo tenía todo en contra.
    Había que dedicarle los siete días a la semana y muchas horas. En tres años teníamos 14 equipos. Subimos a Preferente en todas las categorías. De Segunda a Primera, de Primera a Preferente en el Juvenil.
    Hay mucha juventud que gracias a que clubes como el Vallinamar ha existido, le han ayudado a formarse como personas. Nuestro eslogan de siempre era: “Por una juventud sana”. Siempre quisimos formar una familia en el fútbol.
    Para mí es mi segunda madre porque me acogió como si fuera su hijo. Siempre ha esto para mí, en mis épocas buenas y en mis épocas malas, ha estado aún más. Así que, ella va a tener que tener fuerzas para seguir adelante porque la necesitamos aquí muchos años más en el Vallinamar y en Jinámar.
    No enseñamos a jugar al fútbol, los enseñamos a que tengan unos valores y, que el que está al lado tuyo, no le importe solamente porque juega de defensa, porque juega como portero, sino te importe por la necesidad emocional que tenga.
    El mayor orgullo para mí, de haber sido presidenta y de ser presidenta del Vallinamar, es el respeto y el cariño que la gente me da. La felicidad y la sonrisa de los niños.
    Yo de Jinámar destaco que la gente es muy solidaria. Te ayuda ya no económicamente, sino moralmente y eso en pocos barrios se ve. Jinámar ha sido mi vida. Jinámar es mi casa. Jinámar es mi historia.
    Sin la ayuda de Jinámar en Nuestras Manos no hubiese sido posible. Nos ayudó a seguir vivos. Para nosotros ha sido el volver a coger ilusión. El Vallinamar más que un club de fútbol ha sido una casa.
    Y aquí, si sabemos que alguien necesita algo de alguien, intentamos ayudar como sea, lo mucho o poco, lo que podamos, pero le ayudamos”.

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